Exitoso simposio interreligioso con destacados invitados Erfolg

Talleres con animada conversación, numerosas preguntas del público e interesantes ponencistas fue el balance del simposio realizado este año bajo el título "El islam forma parte de Suiza." Allí se debatieron distintas opciones para una buena convivencia y los sobre 70 participantes recibieron múltiples ideas y sugerencias para el trabajo práctico.

 

Al escoger el título para el simposio de Mission 21 sobre el trabajo interreligioso por la paz, se utilizó en forma deliberada una declaración ambivalente que atrajera la atención del público. „El islam forma parte de Suiza“, una declaración que para muchos es la simple constatación de un hecho, pero para otros resulta una provocación. En otras palabras, ofrece la oportunidad para debatir y reflexionar en profundidad: ¿De dónde vienen ciertos temores e inseguridades hacia los grupos religiosos musulmanes? ¿Qué sentimientos se deben superar y qué problemáticas se deben identificar claramente? Las presentaciones de los tres especialistas de diferentes disciplinas ofrecieron diversos e interesantes aportes.

Liberarse del miedo a lo foráneo 

La psicoanalista Jeannette Fischer ofreció una amplia introducción al tema. En su ponencia desplegó la visión del individuo capaz de conocer y relacionarse con otros individuos sin miedo.

Jeannette Fischer partió del yo desde una perspectiva psicoanalítica. El yo se convierte en yo mediante la comprensión de que no hay otro yo idéntico al propio, es decir, que se diferencia de todas las demás personas. A pesar de esto, los individuos generalmente tienden asumir que todos los demás deben ser similares a ellos.

Por tanto, aceptar las diferencias entre nosotros y los demás nos capacita como individuos para entrar en diálogo con otras personas. Pues la mera suposición de que otras personas, por ej. las mujeres migrantes, deban ser similares a nosotros, conduce al miedo y al rechazo.

La disposición de reconocer que otros individuos son diferentes abre un espacio creativo, que Fischer denomina como "espacio intersubjetivo" o "tercer espacio", en el que recién es posible un diálogo libre de prejuicios entre las personas. Sin embargo, esta perspectiva también plantea interrogantes a abordar a nivel social: ¿Cómo reconocer que existen grupos sociales "diferentes" sin ser paternalistas con sus integrantes? ¿En qué medida el reconocimiento de lo diferente conduce a la indiferencia hacia las prácticas que atentan contra los derechos humanos en algunas comunidades religiosas? ¿Qué medidas de protección debe asumir la sociedad mayoritaria en estos casos y cómo debe articularlas?

El acercamiento libre de prejuicios es un ideal, una meta que se debe perseguir incansablemente. Sin embargo, en la realidad cotidiana, que también está marcada por los poderes políticos, existen numerosos obstáculos en el camino hacia este ideal.

¿Qué islam forma parte de Suiza? 

Elham Manea, politóloga yemení-suiza, también abordó estos desafíos. Utilizando ejemplos concretos del diálogo intercultural, planteó el principio de "reciprocidad" como un camino más fructífero hacia una convivencia constructiva.

Apoyándose en datos demográficos, Elham Manea primero señaló que no existe „el“ islam en Suiza, sino una variedad de individuos, grupos y asociaciones musulmanas que más bien están marcados por su cultura de origen y no por la religión misma (el 80 por ciento de ellos provienen de la región de los Balcanes). 

El reconocimiento público de las comunidades musulmanas es entonces problemático, ya que representan solo una pequeña minoría de la población musulmana.

Por sobre todo, es necesario aclarar qué o a quién se desea otorgar reconocimiento. Utilizando ejemplos de Bélgica y Austria, Manea sostuvo que un reconocimiento sin criterios claros ni acompañamiento puede conducir a desarrollos indeseables, por ejemplo, comunidades cerradas dentro de la sociedad mayoritaria que favorezcan la propagación de posturas fundamentalistas y valores antidemocráticos.

 

La reciprocidad es la base para una convivencia constructiva 

"A veces la tolerancia es una calle de un solo sentido", señaló la politóloga yemení-suiza. El objetivo es desarrollar una ciudadanía activa basada en la reciprocidad. Es importante que mujeres y hombres musulmanes tengan la oportunidad de asumir tareas y participar en el quehacer del país. Éstos, por su parte, deben aceptar las normas y valores del estado constitucional democrático. No obstante, para promover la cooperación con personas y grupos musulmanes es necesario invertir tiempo y recursos. Ejemplos de esta cooperación podría ser la formación profesional de imanes en las universidades suizas y exigir que dicha formación sea requisito para el otorgamiento de empleo en una mezquita en Suiza o establecer reglas claras para las escuelas o guarderías, con el fin de evitar que grupos islamistas propaguen sus ideas entre los niños o adolescentes. 

La animada discusión después de la ponencia mostró que el solo cumplimiento de estas exigencias no es garantía de éxito, sino que también se necesita un diálogo constante en la sociedad, a fin de reexaminar continuamente las libertades y obligaciones.

Hablar sobre contenidos y no (solo) sobre la religión 

Magdalena Zimmermann de Mission 21 abordó posteriormente las realidades sociales en Suiza en la tercera ponencia. La teóloga y Jefa del Depto. Capacitación, Investigación e Intercambio de Mission 21 defendió en su presentación la promoción de una cultura de debate constructivo.

Mediante varios ejemplos concretos, sostuvo que la confluencia de valores forma parte de la vida cotidiana en un país multicultural como Suiza y que, sin duda, puede tener matices humorísticos.

Sobre la base de ocho tesis fijó puntos a lo largo de los cuales es posible avanzar hacia un proceso de aceptación mutua. Como consejo para una comunicación libre de conflictos, Zimmermann sugirió hablar de los contenidos reales en lugar de pensar en "ámbitos" religiosos y citó el ejemplo de la alimentación: "Las diferentes dietas e ideologías dan lugar a numerosas necesidades, lo que representa un reto para las cocinas públicas. Sin embargo, en lugar de hablar del kosher y de la carne de cerdo en relación con la religión, podrían integrarse fácilmente entre otros regímenes alimenticios, desde el libre de gluten hasta el vegetariano y el vegano, y así ir buscando soluciones". 

El planteamiento de Zimmermann de que todas las partes deben defender la libertad religiosa también es de central importancia. En términos concretos esto significa que todas las personas deben tener la libertad de cambiar de religión. Es evidente que el desarrollo de un "islam suizo" necesita tiempo y espacio. La creación de "espacios seguros", por ejemplo, es importante para las mujeres, es decir, lugares de encuentro donde las mujeres musulmanas puedan discutir sus inquietudes y temas sin la presencia de los varones. En general, Magdalena Zimmermann destacó que el islam forma parte de Suiza hoy en día, pero que también le corresponde a la sociedad mayoritaria articular el tipo de islam que tiene cabida aquí.

 

Texto: Christoph Rácz, Foto: Mara Wirthlin

 

► Ponencia de Jeannette Fischer 

► Ponencia Magdalena Zimmermann