La paz crece con nosotros 

Mission 21 promueve el trabajo por la paz mediante numerosos proyectos desde hace varios años. La paz es uno de los ejes articuladores de nuestro quehacer y el tema de nuestra campaña 2019. A continuación, le presentamos algunas valientes personalidades que han logrado superar las diferencias religiosas y étnicas para darle un rostro a la paz. Juntos deseamos luchar por la paz, junto a usted y junto a nuestras copartes en todo el mundo. La paz crece con todos nosotros, por ello, le invitamos a darle rostro a la paz y a apoyar nuestra campaña, la cual comenzará el 15 de septiembre y concluirá el 10 diciembre en el Día Internacional de los Derechos Humanos.

La paz crece con nosotros

 

Proyectos de campaña

Sudán del Sur: Una amistad especial   

Aunque pertenecen a grupos enemigos, cultivan una estrecha amistad: Elizabeth Nyayuk y Elizabeth Deng trabajan juntas por la paz en Sudán del Sur. En 2013 estalló una sangrienta guerra civil por diferencias entre los grupos étnicos que cobró la vida de aprox. 450.000 personas. En 2018 se llegó finalmente a un acuerdo de paz entre las partes enemigas. La población está traumatizada por la violencia vivida en los últimos años, la cual ha dejado profundas heridas en la sociedad. Elizabeth Deng y Elizabeth Nyayuk intentan superar estas heridas y juntas abogan por la paz en su iglesia. Para esto van de casa en casa, hablan frente a su congregación y convencen a cada vez más personas de contribuir a la coexistencia pacífica entre los grupos étnicos. Las dos mujeres son apoyadas en su labor por la Iglesia Presbiteriana de Sudán del Sur, coparte de Mission 21, la cual tiene un importante papel en el trabajo por la paz y la reconciliación en el país.

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Elizabeth Deng

Activista por la paz, etnia dinka

Elizabeth Nyayuk pertenece a la etnia nuer. Durante la guerra su grupo étnico luchó contra la etnia dinka, de la cual formo parte, sin embargo, ¡justamente por eso tenemos que unirnos, para que podamos mostrarle a la gente que el perdón es posible! Dinka y Nuer son capaces de vivir y trabajar unidos.

Elizabeth Nyayuk

Activista por la paz, etnia nuer

He vivido momentos muy penosos. Debido a la guerra tuve que huir de Malakal, mi ciudad natal. Caminamos durante días por caminos secundarios, porque en los caminos principales transitaban asesinos armados.

Perú: La paz crece entre Pamela y Gladys   

La relación entre Pamela y su madre, Gladys, estuvo quebrantada por largo tiempo, sin embargo, gracias al asesoramiento familiar y los talleres que imparte una organización coparte de Mission 21, lograron reunirse. Gladys y Pamela transmiten ahora su gratitud mediante su compromiso voluntario en ayuda de otras personas con problemas familiares. La necesidad es enorme, puesto que la pobreza, la frustración cotidiana y el consumo excesivo de alcohol son el detonante de conflictos y de la violencia al interior de las familias. El "Centro de Espiritualidades Emaús", respaldado por Mission 21, aborda estos casos y lleva a cabo un trabajo de prevención a través de talleres y actividades de entrenamiento. Por este medio, esta importante organización promueve la paz en la familia y en la sociedad. 

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Gladys

Perú

Agradezco que existan centros como Emaús, donde se puede hablar de los conflictos abiertamente.

Pamela

Perú

Antes era muy tímida y no sabía cómo enfrentar la situación, pero ahora tengo más confianza en mí misma. Ahora hemos vuelto a conversar en la familia.

Indonesia: La paz crece con Fransisca Sianipar y Eva Nurdiana  

Tanto Fransisca, de religión cristiana, como Eva, de religión musulmana, son de Indonesia, sin embargo, provienen de mundos totalmente diferentes. "Mi padre me prohibió todo contacto con los musulmanes", señala Fransisca. Eva, por su parte, también experimentó el aislamiento, pues cuando era adolescente sus padres la enviaron a un internado musulmán para niñas, donde "incluso los libros de afuera estaban prohibidos". Al igual que Eva y Fransisca, muchos jóvenes indonesios se encuentran en la misma situación, dado el usual aislamiento entre los distintos grupos religiosos y étnicos. El país experimenta continuos ataques terroristas y el fundamentalismo religioso gana cada vez más terreno. Eva y Fransisca son ahora mejores amigas. Ambas visitaron un campamento juvenil interreligioso respaldado por Mission 21. Desde que participaron en dicho campamento, Eva y Fransisca comenzaron a organizar campamentos interreligiosos conjuntamente y a promover la tolerancia mediante impactantes campañas. Ambas están convencidas de que la paz en Indonesia solo es posible cuando la población logre superar las divisiones religiosas. 

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Fransisca Sianipar

Cristiana, Indonesia

En el campamento interreligioso pude superar mis prejuicios y miedos hacia personas de otras Religiones.

Eva Nurdiana

Musulmana, Indonesia

Ahora no juzgo a las personas según su religión, sino según su forma de actuar.